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Proyecto "Connect Africa" en Mali

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Sábado, 9 de septiembre

Menudo día, sólo con la hora que hemos pasado en el mercado junto a la gran mezquita ya hemos tenido trajín para el resto del fin de semana. Aunque luego daré detalles.

La jornada de descanso comenzó con una visita al museo nacional, un lugar bonito donde se expone celosamente (y tanto, no te dejan hacer fotos) algunas piezas que nos hablan de la historia del país: telas, tallas en madera, máscaras, esculturas... Cada una de las tres salas visitables no tendrá más de cuarenta objetos no siempre bien descritos, pero me ha gustado mucho. Un buen lugar para, después, comer, tomar un café y comprar unas postalillas.

Después nos dirigimos en taxi al citado mercado, con la esperanza de poder adquirir algunos regalos para familiares y amigos. Desafortunadamente, Dominique tomó una foto del tren al pasar justo en el momento en que una pareja de policias paseaba cerca de nosotros. Pararon el taxi, nos pidieron toda la documentación, sacaron al taxista y le revisaron todos los papeles del coche de arriba abajo. Tras reiteradas explicaciones de Dominique y un pago de unos 500 francos quedó todo olvidado. Una anécdota que sabría que en algún momento tendría lugar, porque hay policias por todas partes y nosotros somos unos elementos extraños en la dinámica social.

Previamente a dirigirnos al sector donde los artesanos venden sus trabajos, Dominique adquirió un par de CDs, siempre previa verificación de, como él mismo recomienda, la primera, segunda y última pistas, porque yo también he de decir que lo que nos venden en España en el top manta son ediciones de lujo comparado con lo que aquí te encuentras. Uno de los CDs tenía la caja rota, un número de teléfono apuntado detrás y un aspecto de lo más sospechoso, pero el caso es que ¡era el que mejor sonaba!. Cuando llegamos al sector de los artesanos, antes de que termináramos de entrar en un especie de bazar con varias decenas de puestos, ya teníamos a tres o cuatro vendedores rodeándonos a cada uno hablando todos al mismo tiempo, cogiéndote, llevándote a su pequeña tienda, mostrándote el variado género (máscaras, pulseras, colgantes, tapices, llaveros y un largo etcétera) y demandándote que discutas el precio. Es estresante, es un agobio, pero me lo pasé de muerte. Pude bajar del precio que me pedían por un hipopótamo y el símbolo de Mali en ébano de 15.000 y 10.000 cada pieza a 12.000 los dos junto con un cocodrilo también en ébano como llavero que me gusta y que era del artesano. 2.000 francos malienses son, aproximadamente, 3 euros, por lo que pagué unos 18 euros por todo.

Después partí a la búsqueda de una tela de las que se ponen las mujeres para llevar a los bebés, y creo que en esta ocasión no conseguí un buen precio (de 12.000 que me pedían por la tela cortada cerramos en 10.000 cosida y junto con un traje típico de niño).

Me arrepiento de no llevarme un amuleto tuareg en plata, por el que me pedían 15.000 francos y que rebajé (tras un duro regateo) hasta 6.000 (osea, 9 euros), me gustaba mucho, pero estaba tan saturado que preferí dejar los negocios para otro momento.

A la noche fuimos a cenar a "Savanne" un lugar simpático, muy bien acondicionado (hasta el punto de sorprenderme comparado con lo que se ve por ahí) y con buena cocina a precio satisfactorio. Tras cenar, nos sumergimos en otra extraña velada en el Hippo d'Or...


< Viernes, 8 de septiembre - Domingo, 10 de septiembre >

El Hippo d'Or (2a parte)