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Proyecto "Connect Africa" en Mali

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Viernes, 15 de septiembre

Viernes, clausura del curso de formación en la instalación y configuración de redes locales orientadas a enseñanza basadas en software libre. Cansancio y alegría. Despedidas y promesas de seguir en contacto. Agradecimientos y consejos para el futuro. Hemos terminado la formación a tiempo, todos los objetivos cumplidos. Como si de un reloj suizo se tratase, con una pequeña pieza española, todo ha terminado según lo previsto. Estos dos últimos días han recomenzado toda la instalación de los servidores por su cuenta, y mi demandada atención sin parar, a lo largo de todo el día ha rayado los límites de mi paciencia en más de una ocasión, pero afortunadamente el buen sentido del humor y el apreciar el enorme esfuerzo que ellos mismo se imponían, tornaban mis tensiones en sonrisas cada vez que "¡agchugo!" (mi nombre tal y como lo pronuncian ellos) se hacía oir en la sala, desde distintos puntos, prácticamente al mismo tiempo.

A medida que los distintos grupos de trabajo iban completando su tarea y conseguían alcanzar las últimas fases de la instalación, la satisfacción plena les invadía, tras dos semanas de duro trabajo, con breves descansos. Han bebido de los conocimientos ofrecidos con ávida sed, algo que ya quisiera yo para mis alumnos en España, donde en ocasiones olvidamos la enorme fortuna que el simple hecho de haber nacido allí representa.

La ceremonia de clausura consiste en una sencilla entrega de camisetas y diplomas con la figura del director de educación escolar del ministerio de educación como personaje central. Este hombre es quien dirige las políticas en materia de educación obligatoria en el país, y su breve pero sincero discurso, reafirmando la importancia de las nuevas tecnologías como pieza clave en el proceso educativo, sobre todo desde el punto de vista de la gestión escolar, me incita a creer que van por el buen camino.

Tras la entrega, uno de los participantes pronunció unas palabras, en nombre del resto de sus compañeros, con una intensidad y emoción inusitada. Fueron palabras simples, pero muy humanas, agradeciendo el trato y la cercanía, el esfuerzo y la voluntad, destacando la importancia de ser todos una comunidad en la que el conocimiento es legado de la humanidad. El significado de la palabra Ubuntu no podía ser más adecuada.

Antes de marcharnos y tras las reiteradas despedidas ("seguimos en contacto", "aquí tienes mi correo", "si alguna vez vienes a Djenne"...) revisamos cada uno de los puestos de trabajo y organizamos un poco la sala, en la que la semana que viene comienza un nuevo curso en el uso de Moodle como recurso educativo.

La tarde discurre con una pequeña siesta, una cena agradable en la terraza del "Savanne" y unas cervezas en otra terraza, a las afueras de la ciudad, donde la buena música plena de percusión hizo las delicias de este que os escribe, cansado pero feliz. Mañana por la noche regreso a casa, y aunque dejo amigos y proyectos aquí, estoy loco por abrazar a Cristina y tener de nuevo a mi hija entre los brazos.


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