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Este ha sido un día de los que merece la pena recordar toda la vida.
La jornada comienza con una ducha, un desayuno y la espera inevitable del coche que nos lleve al colegio donde damos las clases. En el día de hoy han aprendido a trabajar con el entorno gráfico, en qué consiste Gnome, y cuales son las aplicaciones más importantes incluidas en Ubuntu para llevar a cabo las operaciones más típicas (escribir documentos, hojas de cálculo, retoque fotográfico, navegar por la web, etc.). Tenemos acceso a internet, pero no puedo conectarme al servidor de la universidad, así que no sé cuándo carajo podré publicar esta bitácora...
En mitad de la noche anterior se puso a llover a cántaros y no ha
parado en todo el día, por lo que la gran ceremonia de tuvo que
desplazarse al pequeño auditorio de esta escuela secundaria. Sí, hoy
han venido ni más ni menos que tres ministros a dar su charla sobre el
proyecto de Dominique. Hemos tenido que llevar cuatro ordenadores para
que lucieran un poco allí mientras soltaban su rollo. Eso explicaba
que todo el mundo (mis estudiantes incluídos) fueran tan
enchaquetados. Yo sólo llevaba mi jersey de rayas, así que os podéis
imaginar la imagen de un blanco con jersey de rayas, sentado detrás de
los ministros y rodeado de negros imponentes todo trajeados, porque me
obligaron a sentarme detrás.
La ceremonia fue de lo más exótica, con plegaria, lectura de la
biblia, cantos gospel e himno de Lesotho a varias voces por todo el
mundo. Inolvidablemente curioso. No se me olvidarán lo cutres que eran
los instrumentos, lo aclamado que fue Dominique por todo el mundo
cuando fue a leer su discurso, y la cantidad de gente que estábamos
allí metidos mientras llovía a mares, tanto que cuando volvimos a la
barraca tuvimos que mover 25 equipos porque se estaban poniendo
chorreando a casua de las numerosas goteras de tan austero recinto. La
verdad es que no sirvo para estos politiqueos, porque me aburro como
una ostra y me siento muy incómodo. Tras el acto nos invitaron a un
buffette y allí los políticos seguían presentándose y preguntando
cosas.
Bastante después de todo toda esta ceremonia comenzara, continuamos con el curso y la rutina. El día acaba como siempre, siesta y cena, durante la cual decidimos que tenemos que irnos de allí más tarde mañana para dejar preparado el servidor como repositorio de software para la red local. Durante la velada de aquella noche pude escuchar las terrible historias vividas por Jean-Jacques en Ruanda y Dominique en Burundi cuando los Tutsi y los Hutu se enfrentaron en un genocio sin igual. No olvidaré estos testimonios.